miércoles, 20 de febrero de 2008

- A la luna -

¡Oh tú, la hermana de la luz primera,
símbolo del a
mor en la tristeza!
Ciñe tu
rostro encantador la bruma,
orlada de a
rgentados resplandores;
Tu sigiloso
paso de los antros
durante el
día cerrados cual sepulcros (2),
a los tristes fantasmas desp
abila,
y a mí también y a las nocturn
as aves.


Tu mirad
a domina escrutadora
y señorea el dilatado esp
acio.
¡Oh, elévame hasta ti, ponme a
tu vera!
No niegues a mi ensueño esta v
entura;
y en plácido reposo el caba
llero
pueda ver a hurtadillas de su amada,
las noches
tras los vidrios enrejados.


Del contemplar la dicha incomparable,
de la dist
ancia los tormentos calma,
yo tus rayos de luz concentro,
¡oh luna!,
y mi mirada aguzo, escrut
adora;
poco a poco voy viendo los con
tornos
del bello cuerpo libre de tapuj
os,
y hacia él m
e inclino, tierno y anhelante,
cual tú hacia el de Endimión en o
tro tiempo

-Johann Wolfgang von Goethe-

3 comentarios:

Marta G.Brea dijo...

Bellísimo poema a la Luna!

"Todos los días deberíamos preocuparnos por escuchar buena música, leer hermosos poemas, extasiarnos en maravillosas pinturas y hablar razonablemente" (Goethe)

Todo esto es lo que me encuentro al visitar tus blogs.

Besos

Toni dijo...

Brutal Goethe.

Sitjar dijo...

Goethe se debió olvidar de hacer mención especial en intercambiar bellas palabras con chicas tan simpáticas.

Saludetes a los dos!!!.

"Lo peor de las malas personas es que nos obligan a dudar de las buenas"