miércoles, 12 de septiembre de 2007

- Nocividad religiosa -

Unos dirán que el gobierno ha dado su brazo a torcer ante la iglesia en referencia a la nueva asignatura “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos”, otros dirán que no y otros no dirán nada totalmente sumisos desinteresados.

La cuestión es que la nueva asignatura ha entrado en vigor, pero tan solo unas dos horas semanales frente a las tres mínimas necesarias exigidas por profesores y demás profesionales del gremio de la enseñanza o involucrados en él. En total, 50 horas en todo el curso, una auténtica broma.

La iglesia y obispado en su particular cruzada contra la asignatura, intentan por todos los medios, que los padres de los jóvenes alumnos se opongan a que sea impartida, es “anticristiano” totalmente “laico” y les instruye en temas como el del respeto, tolerancia, solidaridad, justicia, ayuda mutua, cooperación y cultura de la paz. Ya lo ven, todo un lucifer armado del gran tridente del laicismo. Tremendamente ridícula su extremista objeción.

“Los niños de un pueblo de Toledo se quedarán sin comunión si cursan Educación para la Ciudadanía.
El cura amenaza con no impartir catequesis.
Ha repartido una carta entre los padres en la que les dice que si se consideran cristianos deben objetar”.


Y abogan por las amenazas en nombre de Dios.

Me ha parecido interesante la entrada publicada por Escolar en su blog sobre Las cartas que El Mundo no quiere publicar, otro de los medios que, junto a la iglesia, atacan dura e incendiariamente la asignatura.

Aquí la tienen:

Cartas enviadas a “Cartas al director” del Diario El Mundo, durante los meses de julio y agosto de 2007.

Primera carta:

Sr. Director:Los autores del libro Educación para la Ciudadanía. Democracia, capitalismo y estado de derecho hemos asistido perplejos a los diversos ataques que en los últimos días ha sufrido nuestro texto tras la publicación en El Mundo del artículo de Martín Prieto titulado “La Cope, racista”. Es verdad que no esperábamos que fuese aplaudido por la derecha ni que determinados medios propiciasen un debate serio y honesto sobre nuestros puntos de vista, pero la reacción visceral y desmesurada que nuestro libro ha suscitado entre personas cuya cultura y talla intelectual nunca hemos puesto en duda nos ha sorprendido profundamente.

¿Qué les molesta de nuestro texto? ¿Les irrita que nos tomemos en serio la democracia o que no nos resignemos a que el Estado de Derecho sea una mera expresión vacía? ¿Les irrita que defendamos la división de poderes o nuestra resistencia a que el destino de los ciudadanos lo decidan las corporaciones económicas fuera de las instituciones ciudadanas? ¿Les irita nuestra denuncia del nuevo racismo contemporáneo o nuestra defensa de la ley y de los bienes públicos contra los intereses privados de los más poderosos? Les irrita que nos parezca mal que se desacredite al presidente electo de una nación llamándole “negro” y “chimpancé” o que nos parezca mal que se levanten vallas y muros para proteger nuestro selecto mundo de quienes, huyendo de la miseria en la que sus antiguos colonizadores les han dejado, pretenden sobrevivir en él? ¿Les irrita nuestra llamada de atención sobre la destrucción del medio natural a la que nos aboca inexorablemente el mantenimiento de nuestro sistema económico o nuestra denuncia de todos los golpes de estado perpetrados contra los gobiernos anticapitalistas que han alcanzado legítimamente el poder? ¿Les irrita que nos hayamos atrevido a distraer a su público del adoctrinamiento que practican diariamente desde los medios de comunicación que les han apadrinado o les irrita, simplemente, que tengamos razón?

Si piensan que no la tenemos, les invitamos cordialmente a que se esfuercen en rebatir nuestros argumentos y en demostrar que estamos equivocados en lugar de emplear las tribunas que han puesto a su disposición para desacreditarnos sin aportar argumento alguno.
Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero.

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-Sitjar-

1 comentario:

Toni dijo...

El Sr. Escolar, después de criticar sin parar desde su blog la política de los periódicos conservadores de este país, va a tener que andar con pies de plomo para no cometer los mismos errores en su futuro periódico, El público. Sólo faltaría que después de todo él y sus colegas de El público también practicaran la censura y el "que una mentira no te fastidie un buen titular".
La postura de los "jefes" de la iglesia sobre esta asignatura es incomprensible. Tanto que ya han salido muchas voces representantes de la iglesia criticando esa postura de la conferencia episcopal. La putada es que esas voces no suenan tanto como las criticas a la asignatura por parte de los mandamás. Y la reacción de la ciudadanía ha sido más que positiva, tan sólo 100 familias han llevado a cabo su derecho de objeción de conciencia.

"Lo peor de las malas personas es que nos obligan a dudar de las buenas"