miércoles, 21 de noviembre de 2007

- Rubianes -

Siempre he sentido admiración por Pepe Rubianes. Su afabilidad, su profesionalidad y su humanidad me han conmovido incesantemente y sus monólogos y entrevistas me han hecho pasar verdaderos momentos regocijantes.


Ayer leí Me voy, libro del actor que narra las etapas de su vida en varios puntos, desde sus comienzos profesionales, pasando por el periodo de la dictadura, por el de la transición, de sus viajes al extranjero, sus influencias, sus amoríos, sus vivencias en Etiopía y como no, del alboroto y crispación que se desencadenó en su contra por las declaraciones en el programa de TV3 El Club. Persecución desmesurada por el sector (como no) de la extrema derecha, la cual ni razona ni lo desea.


El libro (si bien difícil me ponía admirarlo aun más por encima de lo presente) muestra a un Rubianes trabajador, con una filosofía de vida encantadora e inofensiva, solidario, divertido, luchador, profundo... pero por encima de todo nos muestra a un Pepe Rubianes enormemente humano. La lectura del mismo ha resultado amena y lo que es mejor, ha reforzado mi necesidad de viajar y conocer el continente africano. He aquí un párrafo del libro en uno de sus despliegues reflexivos:


"Y es que es muy duro ver a un niño de dos años con una mirada de viejo que desmonta (en referencia a los europeos). Los intercambios que se hacen en las escuelas europeas para niños sonrosados deberían hacerse aquí, así se vería lo que vale un peine. ¡Que los manden de colonias a África!, eso sería aprender de verdad. Seguro que si viniesen a África, los niños volverían con otra mentalidad, con más comprensión y amor. Sería un intercambio mutuo. Las criaturas son muy inteligentes y enseguida se dan cuenta de las cosas; los etíopes, por su parte, se darían cuenta de que existe la opulencia, pero también de la falta de cariño de nuestro mundo blanco. Un día di un bolígrafo a un niño y se puso como si le hubiera regalado un tren eléctrico". -José Rubianes -



¡¡Gracias y hasta siempre Pepe!!

-Sitjar-

"Lo peor de las malas personas es que nos obligan a dudar de las buenas"