miércoles, 31 de octubre de 2007

- Sobre la reconfortante arena blanca -


Amo al vasto mar de arena blanca,
Venero su finura en litorales y desiertos,
A su suavidad precaria y variable,
A su aspereza incandescente de espejo solar.

Amo el aglutinamiento de su existencia,
Adoro al nómada ejército viajante,
Al transportar de incesantes corrientes.

Amo su madre roca,
Pondero a su padre céfiro fecundante,
A su humedad absorbente,
A su aridez uniforme,
A su eterno idilio con el mar.

¡Me entrego al tacto natural de nuestro planeta!.
-Sitjar-

6 comentarios:

Toni dijo...

Alguien te tiene que decir que eres una máquina.

Grande Maestro!

ángela dijo...

Sitjar te tengo que decir que tus palabras son como la espuma de las olas, que acarician suavemente a quienes las leen...precioso poema!

Sitjar dijo...

En absoluto mis fieles amistades, de todas formas ¡se agradece!.

ángela dijo...

porque no te tengo delante que sino te iba a decir cuatro cosas... a ver Sitjar no cabe duda que estás dotado de una sensibilidad especial así que ya es hora de que te vayas creyendo lo que se te dice, porque no son alagos simples que se dicen por decir, para que te puedas sentir bien o para hacerte creer algo... son elogios merecedores de tu persona y de tus palabras...

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con ángela y toni

Sitjar dijo...

La verdad es que encuentro la fotografía muy sugerente... hay hay hay esos anónimos.

"Lo peor de las malas personas es que nos obligan a dudar de las buenas"