miércoles, 21 de mayo de 2008

- El amor a una lechuga -

No hay que ser muy avispado ni haber adquirido ningún tipo de conocimiento en especial para darse cuenta de que (por ejemplo) la manzana o la pera que se come uno tiene rasgos sintéticos. Yo, por lo menos, no fui una excepción. Esa textura al morder, esa jugosidad y esa insipidez es el contrapunto a su estilizada y bella forma física. Sí, que pinta tan "idealista" tiene esa fruta, hortaliza o verdura pero… ¡¡sabe realmente a materia sintética, es decir… a nada!!.

Luego, con el tiempo, vas descubriendo el mundo de los alimentos transgénicos y más reacio te vuelves a ello: incremento de tóxicos en la agricultura, la contaminación genética, la sobreexplotación del suelo, la pérdida de biodiversidad, el desplazamiento de habitantes (ya sean trabajadores rurales, tribus indígenas o campesinos)...; en definitiva, esas son las consecuencias medioambientales con sus correspondientes efectos directos y colaterales en este tipo de práctica capitalista.

Desde abril del 2004, todos los alimentos (exceptuando los derivados de carne, leche y huevos) tienen la obligación de informar al consumidor si han sido manipulados genéticamente.
Yo que queréis que os diga, tan solo oír/leer la catalogación de “modificado genéticamente” ya me invade el sentimiento de la desconfianza.

Ayer degusté deliciosamente una lechuga libre de todo lo anteriormente comentado - mi hermana, siempre al acecho, también ha sido tan privilegiada como servidor-, fruto de la primera cosecha de mi progenitor, campesino de los de antaño. Todo un placer que, hoy en día, es casi imposible poder disfrutar (sobretodo para cualquier ciudadano) y que, de podérselo permitir, hay que rascarse el bolsillo. Paseo cerca de nuestro pequeño gallinero y oigo el piar de nuestras gallinas y pavos, ¡¡Vamos pequeños seres alados, creced y ponerme huevos!! ¡ansioso espero vuestra ofrenda!. En la fotografía la susodicha hortaliza.

13 comentarios:

Joven Eriza dijo...

Suertudo!

melocotón dijo...

Pues después de leerlo,releerlo y volver a leerlooooooooooo...porque QUE-SE-PAS que con "tú amor a la lechuga" me has dejado "noqueada" para una buena temporada...hummmm...creo que mis neuronas empiezan a fallarme...ainsssss...será el tabaco,será la edad...será la lluvia..."nu sé nu sé"...he decido dejarte un "comment" para que no digas(y eso que te dije que el próximo estaria negrisimaaaaaaa del sol pero bueno...).
Pues ahí que va:Si tienes toda la razón del mundo...lo sé pero...ODIOOOOOOOOOOOOO LA LECHUGAAAAAAAAA!!!...Me recuerda a mi etapa de "comedor" en el colegio caundo te obligaban a comertela así insipida y "tiesa" mis queridas "monjitas" por lo que me dá igual que sea del "huerto" de tú padre o que la haya descubierto tú hermana...NO LA PUEDO VER!!!SE LA TENGO JURADAAAAAA!!!.HALÁ!!! ya lo he dicho!!!...Besossssss(será que hoy estoy más fresca que una "lechuga" por no haber salido???...ainsssssss,no puedo no puedo!!!)

mery dijo...

Hay algo que siempre hago y es nunca comprar en una tienda donde veo las frutas exactamente iguales unas a otras.... intento comprar productos naturales aunque se que eso encarece más en el precio pero a veces es mejor calidad que cantidad ¿no? un besele mallorquín adeu.

Ad astra per aspera dijo...

yo tengo esa suerte a menudo... y el placer es incomparable, desde luego! a disfutar cuando se puede!!!!

Luna Carmesi dijo...

Es absolutamente terrible la manipulación y presión realizada por algunas multinacionales respecto a los trasgenicos...
Nada sabemos de que consecuencias tendra en el futuro...

:-/

pati dijo...

Yo tuve esa suerte de pequeña y hasta hace muy poco tiempo, en Suiza, gracias al huerto de mi bondadosa vecina... incomparable.

Saludos

Sitjar dijo...

Miedo me da a largo plazo sus consecuencias, la gente está tan tranquila... ¡¡sienten que están en buenas manos!!. Qué miedo.

Próximamente huevos, racimo de uvas y tomates de pera jejejejej.

Un saco de abrazos para ustedes!!
:)

Toni dijo...

Es una suerte la tuya, pero suerte buscada. Sé que es una de las cosas que más ilusión te han hecho: poder comer del campo y no tener que quitar el plastico a los productos antes de cocinarlos.



PD:Avísame cuando quieras huevos frescos.-

Anónimo dijo...

La verdad es que estaba bueniiiiiiiiisimaaaaa. No saben igual para nada eeh!
Ya me hare con unas uvitas y unos tomates... jejejeje cual ave de rapiña jajajaja

nyaklus dijo...

Y que me dices del pan de hoy en dia, que sabe a chicle...verdaderamente penoso.
Normal que cuando uno se aleja un poco de la ciudad se le salten las lagrimas al comer jajaja...si es que se me pone la piel de gallina de imaginarme comiendome tus huevos(los de la gallina eh) jajaajja

cemanaca dijo...

Soy nuevo en tu huerta.....
muy interesante tu blog.
Que suerte tienes al poder disfrutar de los frutos desde la misma tierra.

melocotón dijo...

Sé que no te gusta nada nadita pero te he dejado una cosina en mi blog,besoss

Sitjar dijo...

¡¡Maldición!!

"Lo peor de las malas personas es que nos obligan a dudar de las buenas"